Todo ser humano, tarde o temprano se pregunta a dónde irá cuando muera, y dónde pasará la eternidad. Dedique algunos minutos para leer lo siguiente y verá que encontrará las respuestas.
¿Cuál es su autoridad?
Al buscar respuesta a las interrogantes más importantes de la vida, debemos basarnos en algún tipo de autoridad. Quisiéramos decir, pues, que la elección se reduce a dos posibilidades. O nos basamos en la opinión del hombre o en la Palabra de Dios. Es decir, la respuesta será lo que la gente supone o lo que Dios dice.
En asuntos que tienen una importancia vital y permanente, deberíamos apoyarnos en una autoridad infalible. No debemos darle lugar al error. Por lo tanto, la opinión humana ciertamente no tiene cabida allí. Existen tantas opiniones diferentes como rostros en la humanidad.
Únicamente la Biblia, la Palabra de Dios, es infalible. Es la verdad.1 ¿Pero cómo lo sabemos?
• Lo sabemos en base a sus profecías cumplidas. Existen más de 60 profecías concernientes a Cristo tan sólo, las cuales se cumplieron cuando Él estuvo en la Tierra. Además, existen cientos de profecías con respecto a Israel y las naciones gentiles que ya se han cumplido. La probabilidad que todo esto ocurriera por casualidad es demasiado pequeña como para considerarla.
• Por lo menos 40 hombres en diferentes países, en diferentes tiempos, en tres idiomas diferentes, y en un período de más de 1.600 años, escribieron la Palabra Sagrada. No tuvieron forma de colaborar entre sí. No obstante, la Biblia tiene un tema único. Narra una historia consistente. ¿Qué otro libro se puede jactar de tener un diseño tan inteligente?
• Las Escrituras son únicas en cuanto al poder que tienen para transformar las vidas, llevando a las personas del pecado y la vergüenza a la decencia y la integridad.
• Las palabras de la Biblia son aplicables en todas las épocas; son tan actuales como el noticiero que informa a cada hora.
• Tienen una apelación universal; le hablan a las personas de cada raza, tribu, lengua y nación.
• Es inagotable, ya que provee material para innumerables estudios, proveyendo consuelo y dirección ilimitados.
• Piense en toda la literatura que la Palabra de Dios ha hecho emerger (comentarios, concordancias, diccionarios bíblicos, poesías, y sermones). Ha inspirado grandes movimientos tales como la abolición de la esclavitud, los derechos civiles, la justicia social; instituciones tales como hospitales, escuelas, orfanatos, hogares para pobres y ancianos; y agencias mundiales para aliviar la pobreza y el hambre. Ha ejercido una influencia positiva en la sociedad humana dondequiera que ha llegado.
• Es pura, expone el pecado y advierte contra el mismo. No se inclina ante la cultura popular, sino que más bien procura elevarla.
• Es un libro vivo. Algunas personas le tienen temor, mientras otros mueren por el mismo.
• La Biblia profesa ser inspirada por Dios2. Eso significa que sus palabras son las palabras de Dios. Si no fuera así, sería un fraude. Pero incluso sus enemigos no la acusan de ser un engaño.
• La Sagrada Escritura ha prevalecido pese a que por varios siglos se procuró quemarla y hacerla desaparecer. No obstante ha sobrevivido. Cuando los gobiernos la prohíben, los contrabandistas se arriesgan a sufrir la prisión e incluso la muerte para desafiar tales edictos.
• Ningún otro libro puede compararse con la Palabra de Dios en cuanto a la cantidad de idiomas a la cual se ha traducido y el número de personas que la ha leído.
• Este libro asombroso registra la vida de una persona perfecta. Un mero hombre no podría haber escrito dicho relato. El escéptico francés, Renan, dijo que se necesitaría un Cristo para inventar un Cristo.
En la literatura de todos los tiempos, la Biblia sobresale en forma única y sin paralelo. Aquellos que han experimentado su poder transformador no pueden negar que es la Palabra del Dios vivo. O, como alguien dijo, aquel que ha sentido su fuerza no puede negar la fuente de la misma. No existe riesgo en que aceptemos la Biblia como nuestra autoridad final.
¿Qué es lo que la Biblia dice sobre el destino del hombre?
Pensemos ahora lo que dice sobre la muerte y el más allá. Dice que la muerte es algo inevitable. Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez.3 ¿Quién puede discutir eso? Cada cementerio y casa velatoria da un testimonio silencioso de ese hecho. Generaciones vienen y generaciones van. “Cada uno piensa que será eterno, y entonces un día se convierte en el rostro ausente” (Will Houghton). La muerte es inevitable.
La Biblia no sólo dice que la gente debe morir. En el versículo que acabamos de citar añade y después de esto el juicio. Note las palabras después de esto. La muerte no es el fin. Existe un más allá. Después de la muerte está el juicio, juntamente con una eternidad de sufrimiento sin fin para aquellos que no están listos para su encuentro con Dios. La Biblia dice y el que no se halló inscrito en el Libro de la Vida fue lanzado al lago de fuego.4
La Biblia también nos dice que sólo existen dos lugares donde el individuo puede pasar la eternidad: el cielo o el infierno. El Dios que no miente habla únicamente de esos dos destinos para la raza humana. El hombre o la mujer pueden decidir no creer esto, pero eso no alterará el hecho que se dirigen hacia uno de ellos.
Debido a que todos hemos de morir, y debido a que estaremos para siempre en el cielo o en el infierno, lo más importante en la vida es saber si nuestro destino final y eterno será el cielo.
¿Es posible saberlo, y si lo es, cómo?
Sí, es posible estar seguro de esto.
Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna.5



