Dios ofrece la salvación como un regalo a todo aquel que se arrepienta de sus pecados y reciba a Cristo Jesús como su Señor y Salvador.41

Pensemos en estas dos palabras, arrepentirse y creer. Son como las dos caras de una misma moneda. Nos arrepentimos cuando reconocemos nuestra necesidad de ser salvos. Creemos cuando aceptamos el camino de Dios.

¿Qué significa arrepentirse?

Un antiguo puritano dijo que el arrepentimiento es el vómito del alma. Significa que usted repulsa su pecado porque es deshonroso y desagradable. Usted le da un giro a su vida, se vuelve a Dios y le da la espalda al pecado.42

¿Qué significa creer?

Creer significa que acepta a Jesucristo como su única esperanza celestial. Usted dice de corazón, “Señor Jesús, sé que soy un pecador que no merezco el cielo, pero creo que tu moriste por mí en la cruz del Calvario, soportando el castigo que debió ser mío. Ahora, por un acto deliberado de fe, te acepto como mi Señor y Salvador, a partir de ahora, para vivir para ti”.
Creer en Cristo es ir a Él así como está, con todo su pecado. Un artista quiso pintar un cuadro del hijo pródigo. Un día vio a un mendigo en la calle e hizo una cita para que él fuera a su estudio al día siguiente. El mendigo apareció bien vestido y afeitado. El artista dijo, “No te puedo usar ahora. Debías venir con apariencia de lo que realmente eres”.

Creer es abrirle la puerta a Él.43 Es colocar toda su carga sobre Él así como lo hace cuando se sienta en una silla. La fe es como dar un salto en paracaídas. Usted le confía su vida a un trozo circular de nylon. Es como zambullirse en una piscina. Usted se deja caer al agua sin reservas. Significa aceptar un indulto. Un indulto es únicamente un trozo de papel. Para que sea efectivo debe aceptarse.

Creer en Cristo es lo más sensato, sensible, y lógico que una persona pueda hacer. ¿Qué sería más razonable que creer en su Creador? No hay nada en Él que le impida creer en Su persona.
Usted no se arriesga al creer en Él. Es completamente fidedigno y su Palabra es lo más seguro del Universo.

Nunca debemos olvidar las siguientes verdades.

La salvación está en una Persona, y esa Persona es el Señor Jesucristo.44Si usted lo tiene, tiene la seguridad dada por Dios de ser salvo.45


Cristo es el camino al cielo.46
Él es el único camino.47  
Ningún pecado es demasiado grande frente a la
salvación de Dios.48


En realidad es su pecado lo que lo hace un candidato para la salvación. Cristo no vino a llamar a justos, sino a pecadores.49

Es su indignidad, lo que lo convierte en un candidato ideal para la vida eterna. Las únicas personas que van al cielo son los pecadores que no lo merecen, pero a quienes Dios ha perdonado.

Una palabra clave del Evangelio

Éste es un buen lugar para detenernos y hablar sobre la gracia, una de las principales palabras de la fe cristiana. La gracia es el favor inmerecido que Dios muestra a aquellos que merecen precisamente lo contrario. Es algo que usted no puede ganarse o merecer. Es un regalo. En el momento en el que usted trata de ganarlo o merecerlo, se convierte en una deuda. El apóstol Pablo hace esta distinción cuando escribe:50

Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia. En otro lugar nuevamente se distingue entre la gracia y las obras:51

Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra.

No son nuestros meritos los que nos hacen idóneos para el cielo, sino los meritos de Cristo. Es por eso que no hay grados de dignidad para el cielo. No hay dignidad más allá de la que se encuentra en Jesús.


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